Luego de una preproducción repleta de idas y vueltas, con algunos giros dignos de una película protagonizada por princesas enamoradizas y atormentadas, finalmente llega a los cines la versión más ácida, polémica y adulta del universo Marvel de la mano del único e irreparable Merc with a Mouth; El gran Deadpool.
Aprovechando al máximo las necesidades insatisfechas de aquel público adulto que (casi) todas las producciones con superhéroes como protagonistas dejan de lado, Fox y el desconocido director Tim Miller se sacaron de la galera una desopilante comedía políticamente incorrecta protagonizada por un antihéroe en toda regla. Y es aquí donde ya podemos aclarar, por primera vez en estas humildes líneas, que “Deadpool” no es para cualquiera…y mucho menos para menores acompañados por sus padres debido a la calificación P-16 …y con reservas.
Con un Ryan Reynolds verborragicamente desencajado – lo cual también podría considerarse un estado de gracia teniendo en cuenta el personaje que le toca interpretar- y un relato simple pero ingeniosamente desordenado que lograr captar la atención, “Deadpool” es una propuesta indecente si tenemos en cuenta el panorama “inocentón” que atraviesa el cine de superhéroes actual. ¿Qué quiero decir con esto? Que en esta película sobra lo que en otras de su género faltan. O sea, violencia, sexo y mucho humor negro.
Homenajeando a Weasel (el personaje interpretado por el comediante T.J Miller en el film), “Deadpool” es como si Will Ferrell, Adam Sandler y Seth MacFarlane hubieran violado a Bryan Singer en una comiquería. O sea, es el mejor resultado (¿O la menor sentencia?) que se puede obtener al cometer un siniestro de semejantes dimensiones. Y no hablo del ejemplo planteado previamente, sino de lo que en realidad “Deadpool” verdaderamente es: Un insulto lo suficientemente maleducado y necesario para reírse un poco del desembarco cinematográfico de Marvel que tiene lugar desde hace unos años.
Es muy necesario aclarar que, si bien la acción está a la orden del día, lo que verdaderamente marca el ritmo de esta producción es el sinfín de chistes y gags que hacen referencia a la cultura popular (norteamericana) actual que también es difícil de insertar en un universo tan ficticio como el que suelen habituar los encapuchados. Y a partir de ahí es que Deadpool, este mercenario mutante deforme y violento, empieza a romper la 4º pared con resultados magníficos, entre los que se destacan una escena post-créditos de antología.
Sí, todo es tan perfecto como desubicado. Sí, “Deadpool” es la película que tanto nos prometieron y nosotros esperábamos. Sí, malditas chimichangas vayan al cine lo más rápido posible.
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