Los misterios arraigados en las culturas latinoamericanas han formado parte del interés de cientos de investigadores, quienes buscan su origen. Este filme refleja la obsesión de uno de ellos y el efecto que genera en su familia. Una película que busca hacernos vivir una aventura inusual, pero que se pierde en su transcurso.
La trama empieza cuando Edgar y David encuentran una escultura del Shapshiro –una creatura que se transforma en animal- en una excavación arqueológica. El primero se obsesionará con el hallazgo y viajará al Amazonas con la intención de continuar su investigación. Este desaparecerá sin dejar rastro. Años después, su hija María emprenderá un viaje para encontrarlo y descubrir una triste verdad.
La narración desde un principio apuesta por generar curiosidad en el espectador sobre el paradero de Edgar. Nos envuelve en la necesidad de María para obtener los medios necesarios con el fin de realizar su viaje. Estas características consiguen ser presentadas por director sin necesidad de utilizar muchos recursos cinematográficos. Lamentablemente, si bien en los primeros instantes del metraje funciona de buena manera, con el paso del tiempo vuelve al filme estático y vacío en su argumento. En este caso, el título no podría describir de mejor manera la historia que veremos en el cine.
“Una aventura simple” es una película que partió de una buena idea, pero que con el paso del tiempo se diluye al punto de volverla aburrida y lineal. La atracción que de por sí tienen los mitos de las diferentes culturas no consiguieron salir a flote en la trama, y la producción como pieza cinematográfica termina relegando los aspectos fundamentales para que el filme haya logrado obtener la atención del espectador. Un viaje sin pena ni gloria por el BAFICI.
“Una aventura simple” pertenece a la Competencia Oficial Internacional de 19° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente.

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