La película se centra en Celina, una chica que trabaja en una casilla de peaje de San Juan y que pierde a su padre enfermo. De esa manera comenzará un viaje para redescubrirse y encontrar su verdadera identidad, con la excusa de llevar a cabo un trabajo.
La primera parte de “Cómo funcionan casi todas las cosas” trata más la presentación de los personajes, los conocemos un poco más en profundidad, mientras que la segunda es una especie de road movie/huida de la protagonista.
Se pueden observar ciertas falencias en el guion, ya que algunos acontecimientos que suceden no tienen una justificación de ser. Hay otras que ocurren muy rápidamente y no podemos terminar de entender bien qué es lo que pasó, sino que la historia sigue adelante.
De todas maneras, es un film entretenido, el cual trata esta idea del autodescubrimiento y la búsqueda de identidad de una chica cuya madre la abandonó de pequeña y que ahora con la muerte de su padre se encuentra en soledad. Las ganas de huir, de seguir adelante, se apoderan de esta historia.
Además encontramos un abordaje importante al tema de la relación entre padres e hijos, sobre todo entre una madre y sus hijos.
El argumento mezcla parte de esta ficción intimista, con entrevistas sobre distintos interrogantes, como por ejemplo cómo ser feliz o cómo ganar tu primer millón, que a veces son acertados y a veces no tanto. Es decir, que busca, de una cierta manera, dejar algún tipo de reflexión, pero no siempre lo logra.
En síntesis, “Cómo funcionan casi todas las cosas” es una película entretenida que trata temáticas de la vida cotidiana y profundiza las relaciones humanas, sobre todo entre padres e hijos. Sin embargo, se queda a mitad de camino con lo que se propone desde el título.
Calificación: 
Tráiler:
* “Cómo funcionan casi todas las cosas” de Fernando Salem forma parte de la Competencia Argentina del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

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