Recién llegados a Mar del Plata arrancamos el periplo en la competencia nacional. Este año vamos a tener una variada programación, repleta de producciones muy esperadas por los amantes del séptimo arte local.
Géneros muy diversos, actores consagrados, propuestas de nuevos directores. El cine nacional va alcanzando un nivel de madurez necesario para desprenderse de sus prejuicios y, lo más importante, ¡se anima a salir a la cancha!
Estas son nuestras 5 películas recomendadas de la Competencia Nacional de la 30° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata:
«Kryptonita» de Nicanor Loreti (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: En la encrucijada de la cultura pop de superhéroes y el realismo local, Kryptonita es la adaptación de la novela homónima de Leonardo Oyola publicada en 2011. El doctor González trabaja en la guardia nocturna de un hospital del conurbano bonaerense, intentando combatir un sistema de salud que descuida a marginales, a pibes chorros, quienes tienen que ser atendidos de urgencia tras participar en episodios de violencia. Una noche irrumpe la banda de Nafta Súper a pleno, que trae herido a Pinino, su líder. Acuartelados en el hospital, la trama va revelando génesis y pasados de cada integrante de la banda. Un juego de traducciones vernáculas de los rasgos de los superhéroes de DC, de Superman a Flash, atrincherado en un retrato social contemporáneo. Nicanor Loreti, tanto como Oyola en su novela, tiene la virtud de proyectar las convenciones de las películas de superhéroes, subgénero más productivo del cine comercial actual, para crear una nueva dimensión con rudeza, inteligencia y cierto humor, pero sin burla ni condena a la cultura pop.
¿Qué decimos nosotros?: Sin dudas, para nosotros, esta es la película más esperada de la competencia nacional. La simple idea de adaptar esos superhéroes estadounidenses a nuestras calles bonaerenses son atractivo suficiente. Pudimos ver un trailer, y el simple hecho de ver a Diego Capusotto como el guasón es suficiente. ¡Mucha expectativa!
«El arullo de la araña» de José Celestino Campusano (2015)
¿Qué nos dicen desde el Festival?: Simón es el dueño de una ferretería del conurbano bonaerense con cuatro empleados a cargo. Con un maltrato sostenido, Simón no le da tregua a ninguno de los trabajadores, lo que lleva a un elevado grado de malestar la rutina de cada día laboral. Sumergida sin pausa en el mundo del trabajo, El arrullo de la araña va tejiendo su relato con cada una de las tensiones que marcan las formas de autoritarismo patronal, pero también la solidaridad, la resistencia y las bajezas entre los trabajadores. Campusano sigue retratando su áspero realismo suburbano, haciendo foco en un conflicto pedestre para profundizar en una violencia sin estilización que aparece de distintas formas, tanto explícitas como sutiles, en las relaciones verbales, físicas y hasta en los silencios de las miradas. Filmada casi íntegramente en la trastienda de una ferretería, que crea una unidad de espacio a partir de una visión abigarrada de los encuadres, la locación adquiere dimensiones carcelarias y hasta claustrofóbicas.
¿Qué decimos nosotros?: La simple presencia de una nueva película de Campusano crea una gran expectativa por ver que nos trae este genial director. Desde sus últimas películas, cuenta con más recursos económicos y el valor de sus realizaciones ha incrementado. Vamos a ver si puede seguir sorprendiendo con sus crónicas sociales marginales.
«Hijos Nuestros» de Juan Fernández Gebauer & Nicolás Suárez (2015)

¿Qué nos dicen desde el Festival?: Entretenimiento, fanatismo vacuo, vehículo del desaforo nacional: eso creen muchos que es el fútbol, ninguneando el magnetismo masivo de dicho deporte, su potencial como metáfora de todas las virtudes y vicios argentinos. Hugo es un típico taxista porteño, o no tan típico, en el sentido de que habla poco, habla más bien con la mirada. Buenos Aires lo tiene alienado, como a casi todos los porteños, y son pocas las cosas que lo desviven. Una, claro, es el fútbol, y, más particularmente, San Lorenzo de Almagro. Es su religión, su credo y su motivo de vida. Lo hermoso del personaje es que no es un gritón excitado, esa procesión va por dentro; es un caldero futbolero que desea teñir a todo lo que lo rodea de esa pasión azul y roja. Para Hugo, el fútbol abarca toda esperanza de ascenso social, de amor, de construcción de una familia. Y, en ese punto, Hijos nuestros capta algo verdaderamente argentino, ese anhelo ingenuo y hasta tierno de que todo sufrimiento y presente gris se solucione en un quiebre de la cintura, en una red que se infla.
¿Qué decimos nosotros?: El submundo del fútbol argentino. Ese lugar lleno de ilusiones y sueños rotos. De esperanzas y amores olvidados. Pasiones y enfados. A simple vista, un interesente relato sobre el camino que transita nuestra patria futbolera. Todo desde la perspectiva actoral del magistral Carlos Portaluppi.
«Camino a la paz» de Francisco Varone (2015)
https://www.youtube.com/watch?v=5f32Z0vAiIw
¿Qué nos dicen desde el Festival?: A mitad de camino entre la dejadez y la creencia en las paradojas del destino, Sebastián se abre paso en su nueva etapa de la vida adulta aferrado a sus pocas convicciones. Es así que le basta ver la parrilla en el patio de la primera casa que visita con su mujer para decidirse a alquilarla, y será luego de recibir incontables llamados telefónicos equivocados en busca de una remisería extinta que se decidirá a ganarse la vida como chofer a bordo del otro amor de su vida, el Peugeot 505 que heredó de su viejo. Y tal vez por esa misma curiosidad frente a lo que la vida le pone delante es que acepta la propuesta de Jalil, un cliente regular, que le pide que lo lleve desde Buenos Aires hasta La Paz, Bolivia. Road movie, relato de «pareja despareja” y película de iniciación toda en una, Camino a La Paz recorre rutas ya transitadas por el cine argentino, pero impulsada por la frescura de una dupla protagónica en perfecta sintonía (De la Serna y Suárez) y la destreza de un director al hallar el tono justo de un relato decidido a no quedarse a mitad de camino.
¿Qué decimos nosotros?: Rodrigo de la Serna y el concepto de road movie sin dudas parece ser una combinación justa. A la espera de fantásticos paisajes patagónicos y la precisión de una buena dirección son posiblemente desencadenante de una gran propuesta.
«El movimiento»de Benjamín Naishtat (2015)
¿Qué nos dicen desde el Festival?: En esa nebulosa que existe entre el mito fundacional y las acciones de los hombres se forja la patria, y de nada menos se trata El Movimiento: del Nacimiento de una Nación, así, en mayúsculas. Pero la nación la crean los hombres, su demagogia y sus antagonismos irreconciliables. Y en este mundo casi enteramente viril, de rostros densos y nacidos de la tierra –con Pablo Cedrón como estandarte y bandera–, todo se resume en la constante batalla entre lo que se dice y lo que se hace. Hay algo del Borges gauchesco y de la obsesión por los orígenes malditos argentinos de Martínez Estrada, hay pinceladas de western vernáculo, y sobre todo hay un extraordinario ojo pictórico, brutal como este país. Cualquier similitud entre este relato político de hombres que prometen y matan, traicionan y traen la civilización a golpe de fuego y puñales con nuestra actualidad no es mera coincidencia. Naishtat rompe el costumbrismo tan de estos tiempos y apuesta por lo poético, por una liturgia que, a fin de cuentas, también es muy nuestra.
¿Qué decimos nosotros?: Una propuesta consistente. Cine comprometido con conceptos claros. La madurez de Pablo Cedrón en sus últimas interpretaciones coloca a esta película en un pedestal para seguir muy de cerca. La temática histórica presentada encierra una oportunidad para encontrar una nueva visión sobre nosotros mismos.
Para adquirir las entradas se puede acceder a http://miboleteria.com.ar o sacarlas el día de la fecha de cada proyección, en la sala correspondiente.

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