En los últimos años, los grandes estudios de Hollywood empezaron a impulsar una exacerbada cantidad de relatos de terror que pasaron por la gran pantalla. Esto se debe, quizás, a ciertas características o convenciones de este género en particular. Por un lado, no resultan ser grandes producciones, sino que son relatos que se pueden realizar sin contar con abultados presupuestos, o sin la participación de estrellas de renombre. Por otra parte, es un género vertiginoso y muy popular entre la audiencia (principalmente entre los jóvenes) lo cual ya plantea un gran potencial en bruto para explotar comercialmente. Basta con ver casos como el de “Actividad Paranormal” (2009), que costó tan solo 15 mil dólares y recaudo 193 millones, para entender un poco esta tendencia reinante, que tiende a la saturación y repetición dentro del terror.
“La Casa del Demonio” es una película dirigida por el completo ignoto Will Canon y producida por James Wan (“La Noche Del Demonio”, “El Conjuro”) esa joven y ascendente promesa de Hollywood.
Este film guarda ciertas similitudes con las películas del ahora entonces productor Malayo-Australiano, de esas joyitas que presentó este género tan popular en los últimos años. Sin embargo, este film apuesta a combinar varios géneros, lo cual vuelve al relato interesante en el comienzo del mismo, pero luego se frustra al pretender ser varias cosas, y terminar siendo ninguna de ellas.
“La Casa del Demonio” intenta conjugar la típica historia de la casa embrujada, con posesiones demoníacas, el Found Footage y el thriller policíaco de investigación policial, donde lo importante es resolver ese whodunit (término que proviene del inglés y que implica determinar quién cometió el crimen) que se plantea al principio del relato.
La película se centra en el terrible crimen de cinco jóvenes estudiantes que son brutalmente asesinados en el interior de una casa abandonada, donde previamente ocurrió un hecho similar. El detective Mark Lewis (Frank Grillo) y la psicóloga Elizabeth Klein (Maria Bello) centrarán sus investigaciones en John Ascot (Dustin Milligan), el único sobreviviente de la matanza, quien está siendo interrogado en las cercanías del lugar mientras la policía investiga.
Durante el interrogatorio explicará lo que ha sucedido con sus amigos, quienes eran cazadores de fantasmas amateurs que estaban realizando una investigación en el interior de la casa, intentando contactarse con espíritus para averiguar más sobre la matanza ocurrida años atrás.
La película presenta dos líneas temporales diferentes y se da un ida y vuelta entre ambas, que va revelando mayor información acerca de lo sucedido. El suspenso va creciendo, pero no hay muchos sobresaltos durante el film, cosa que uno espera en relatos de esta índole. Las actuaciones son “correctas” y no hay nada o nadie que sobresalga en particular. Llegando al final se van dando algunos puntos de giro predecibles.
En resumen, “La Casa del Demonio” es una película del montón que no es tan desastrosa como algunos exponentes que se vieron recientemente, pero tampoco es una buena película. Para pasar el rato, ver en cable o en Netflix pero no precisamente para pagar el precio de una entrada.
Calificación: 
Tráiler:
*Por Martin Goniondzki (Colaborador)

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