En el mundo del cine, los directores se acostumbran a vivir entre la gloria y el fracaso a lo largo de sus carreras. Muy pocos son los que sobreviven a las críticas y a la desaprobación de los públicos. Sin embargo, hay algunos cineastas que han logrado polarizar a las audiencias. Uno de ellos es M. Night Shyamalan. Tras saltar a la fama en 1999 por “Sexto sentido”, su filmografía ha mantenido altos y bajos que le han otorgado una fama peculiar. En esta nota analizaremos su trayectoria en base a las características con las que se maneja.
Total participación en sus filmes: Debería considerarse positivo que un director esté atento a cada uno de los detalles de las películas que realiza. A Shyamalan no le basta con dirigir. Observando más de cerca su filmografía nos encontramos que también realiza las tareas de producción, escritura de guión y actuación. Si bien ha demostrado sacar jugo a cada aspecto, vale la pena decir que también ha sido el culpable de los fracasos en sus películas. Sería interesante ver al director utilizando guiones ajenos y con un mayor control de productores en el resultado final. Tal vez el resultado tenga un menor toque suyo, pero puede que sus filmes consigan otro punto de vista que Shyamalan no tenga la oportunidad de ver o desarrollar.
Giros inesperados: Si hay algo que Shyamalan logra con eficacia es realizar finales en donde la trama tenga una vuelta de tuerca. El gran éxito que tuvo el filme “Sexto sentido” es el final que nadie se esperaba. Sin embargo en los filmes “La aldea” y “El fin de los tiempos”, esos cambios en la trama terminaron por enojar a los espectadores, quienes los calificaron de no tener lógica. Algunos de sus filmes provocan sorpresa en la gente, pero para otros dejan un sabor amargo.
Gran despliegue técnico que carecen de guión: No se podrá negar que la calidad técnica de los filmes de Shyamalan es espléndida. Todas son grandes producciones capaces de recrear a la perfección los ambientes necesarios para las historias de sus filmes. Lamentablemente, en ocasiones todo el escenario que rodea a la trama se vuelve incapaz de dar soporte a las falencias de los guiones de Shyamalan. El gran problema es que sus escritos nacen de diálogos superficiales que no otorgan personalidades a los personajes, y para colmo justifica acciones de manera absurda (basta recordar la razón por la que la gente moría en “El fin de los tiempos”). Sus películas tienden a ser casas hermosas, pero con pilares defectuosos.
No es un director de actores: Uno de los grandes problemas que tienen sus películas, es que los personajes son simples. A eso hay que sumar que los actores que elige, pese a contar con cierto talento, tienden a realizar interpretaciones muy flojas. Ejemplo de ello son Mark Wahlberg y Zooey Deschanel en “El fin de los tiempos” o incluso Adrien Brody en “La aldea”. Aunque sí vale la pena rescatar en que por lo menos sacó una de las mejores actuaciones de Bruce Willis en “Sexto Sentido”.
Estas son algunas de las características del cine de Shyamalan que producen diferentes opiniones en las personas. Sus películas caminan en una cuerda muy delgada que hacen que caigan con facilidad al precipicio, pero que si alguna de ellas logra superar con éxito el reto, consigue que volvamos a la discusión de si estamos frente a uno de los grandes directores de Hollywood. Tal vez tendremos un mejor panorama cuando culmine su carrera y hagamos un balance final. Aunque, confío en que todos queremos que siga experimentando en el séptimo arte.

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