1 – Freddie Highmore recrea a un asesino clásico y conocido por todos de una manera original y sin clichés. Conocer el pasado de Norman Bates y enterarnos qué es lo que hace que termine como termina, no solo depende de un buen guión, sino de un gran actor. Hay que ser capaz de poner todas esas líneas en la mirada, en la forma de caminar, en la manera de decir “mother”. Porque el “mother” de Norman trae aparejadas muchas historias que estamos conociendo y nos van helando la sangre poco a poco.

2 – El reseteo de una historia archiconocida no es sencillo y no todos aquellos que lo intentan salen airosos. Traer la precuela de Psicosis a la actualidad -con iPhones e Internet-, pero manteniendo la estética sesentosa fue una de las mejores decisiones que se ha visto a nivel series en estos tiempos. Al ver el primer episodio, no te das cuenta que está situada en el presente sino hasta que ves un celular o un iPod. Todo lo demás grita sesentas, desde los autos, el pueblo y sus calles y comercios, incluso la legendaria casa Bates, que parece que hubiera dormido en el tiempo desde que se filmara la película, a fines de los cincuenta.

3 – La introducción de un hermano de Norman le dio contexto a la relación Norman-Norma. Ver que Norman es el preferido y adorado mientras que ese otro es casi desechado, en un principio, es indignante y no solo atribuible a las ínfulas adolescentes de Dylan. A medida que la historia avanza y se desarrolla, todo irá encajando perfectamente hasta que no tengamos dudas sobre por qué las cosas son como son.

4 – Las historias secundarias no son porque sí. Los personajes secundarios (Emma, el Sheriff Romero, Nick Ford, Bradley, la señorita Watson, Cody, por nombrar unos pocos) tienen peso específico propio y no flotan como meros disparadores de acciones de los personajes principales. Cada uno tiene algo que contar, algo que mostrar y sus relaciones con las vidas de Norman y Norma no tienen nada de casual.

5 – El vestuario de Norma (Vera Farmiga). Hermosa ropa de ama de casa de los cincuenta. Faldas plato, escotes cuadrados o bote y tacos que estilizan aún más su delicada figura. Es una muñeca de piel de porcelana y así la visten. Todo en concordancia con su ansiedad de tener “una vida normal y tranquila”. Pero pobre, esas no fueron las cartas que la vida le dio. Despampanante en su simpleza, no alcanza con un buen par de piernas y ojitos de bambi para esquivar el desastre. El lema de Norma pareciera ser «a endurecerse y hacer lo que haya que hacer por el bien de mi familia», aunque eso involucre guardar secretos demasiado pesados.

Si todas estas razones no te convencen, acá te dejamos el trailer del primer episodio:

Comentarios