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“Al final del túnel”: Tensión de la vieja escuela.

“Al final del túnel”: Tensión de la vieja escuela.

“Al final del túnel” es una coproducción argentina/española que está escrita y dirigida por Rodrigo Grande, conocido por su trabajo en “Rosarigasinos” y “Cuestión de principios”. En esta oportunidad Grande hace un giro en su estilo para contar una historia contundente y llena de tensión. Joaquín, un hombre de mediana edad en silla de ruedas, descubre que unos ladrones están haciendo un boquete por debajo de su casa para poder entrar a la caja fuerte de un Banco. Con un pequeño elenco que cuenta con las participaciones de Leonardo Sbaraglia, Clara Lago y Pablo Echarri a la cabeza, esta película reúne lo mejor de las superproducciones de Hollywood con dos pilares que sostienen su diferencial: Un conocido formato de suspenso y su idioma.

Junto con “Cien años de Perdón” y a una semana del estreno de “Koblic”, “Al final del túnel” es una de las grandes apuestas del año para el cine nacional. Joaquin (Leonardo Sbaraglia) está imposibilitado de usar sus piernas tras haber sufrido un accidente donde su esposa e hija murieron. Ermitaño por elección, convive con su perro Timoteo en una casa enorme y llena de recuerdos. Trabaja a diario arreglando electrodomesticos en su taller ubicado en el subsuelo de la casa y mantiene una rutina sin sobresaltos. Todo esto se rompe cuando Berta (Clara Lago) y su hija llegan a la casa para alquilar la habitación de la planta alta. Lo que genera sentimientos encontrados en Joaquín, pero que al poco tiempo se adapta. Así es como un día, mientras trabajaba, descubre que hay un grupo de ladrones (Pablo Echarri) en la casa vecina haciendo un boquete por debajo de su sótano para poder llegar a la caja fuerte del banco ubicado en la esquina de la cuadra. Desde aquí es que todo se dispara, las prolongadas tensiones que desembocan en pequeños pasos para que el protagonista logre alcanzar su objetivo: quedarse con todo el dinero.

Si bien hay aspectos muy bien logrados, especialmente en la dirección y en la dirección de arte, es el guión el punto más flojo de toda la estructura. Por ejemplo, en la escena donde los dos protagonistas Sbaraglia y Lago se conocen ¿cual es la intención de perfilar a un gran ermitaño si a los cinco minutos que conoce a su partener le permite entrar a su casa y hasta le alquila una habitación? Otro punto negativo son los saltos de tiempo entre escenas, no son claros y generan confusiones. También hay claros errores de continuidad y cierto clisés en los personajes, especialmente con Galereto interpretado por Echarri. Es por la suma de estos elementos que semejante producción pierde credibilidad, como si el proyecto de dirección y guionado le hubiera quedado demasiado grande a Grande.

Más allá de lo detallado antes el resultado general de la película es muy positivo. La dirección es muy buena, esto se puede observar en las tensiones que parten de lugares lógicos y se mantienen de manera inteligente. No aburren y tienen una verdadera intención para la historia. La interpretación que logra Sbaraglia sostiene estos elementos, así como el resto de las piezas del relato. Todas las relaciones lo atraviesan, como el túnel atraviesa su casa. Además de la gran decisión que se desarrolla en pocas locaciones y con pocos personajes. Es gracias a esto que el espectador se mantiene pegado a la pantalla y llega a sentirse identificado. Lo que pareciera generar un pacto implícito para salir contento del cine y hasta recomendar la película.

Puntuación: puntuacion 3

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Sebastián Espíndola

Director y editor de @RevistaToma5. Vanguardista de casi nada, pero consumidor de casi todos. De chico quería ser detective privado.