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BAFICI XVIII: «The revolution won’t be televised» de Rama Thiaw (2016)

BAFICI XVIII: «The revolution won’t be televised» de Rama Thiaw (2016)

Esta producción francesa y senegalesa filmada a lo largo de varios años es un documental que muestra un estado de situación más que un proceso. Sin embargo, este proceso es la excusa para mostrarnos la realidad de gran parte de los países de la África actual. Viven en medio de dictaduras constitucionales donde todos los partidos están proscriptos salvo el que gobierna, donde hay reelección indefinida y los líderes se valen de los métodos más sangrientos para quitarse de encima a su oposición.

En este contexto, seguimos la historia de Thiat y Kilifeu, dos raperos que comenzaron en Senegal un movimiento por la paz y en contra de los abusos del gobierno. Así, como un movimiento hippie moderno, alternan los conciertos con los discursos y las conferencias de prensa. El objetivo: la alternancia democrática, librarse para siempre de la reelección indefinida. La obra mezcla imágenes de los hechos con entrevistas realizadas a los protagonistas y a sus familiares. Estas se encuentran dotadas de una belleza visual por la forma poco común en que se capturan: primeros planos, con el rostro casi en total oscuridad. El resultado es un efecto intimista que se usa en forma acertada.

Mientras los días se acercan para la elección, el movimiento iniciado por Thiat y Kilifeu, «Y’en a Marre» (en francés, «estamos hartos»), va recorriendo las ciudades de Senegal para convencer a los jóvenes de ejercer el poder del voto y así logren expulsar al dictador Abdoulaye Wade del poder. Pasamos de una aparente calma a momentos de violencia física y simbólica con una enorme facilidad, lo cual va en aumento conforme se acerca el gran día. Nos llena de expectación y luego cumple en el desenlace de la historia de Senegal. Pero aquí comienzan los problemas. La película comienza a hacerse demasiado larga cuando se sumerge en el activismo de Thiat y Kilifeu en Burkina Faso, como así también en los detalles de su carrera musical.

Nos enconttamos entonces con un último tercio que se desinfla, que parece haber perdido el foco cuando ya pasó ese tan esperado día de elecciones. Esta parte falla en explicarnos la situación en Burkina Faso, en contraste con cómo nos explica la de Senegal. Sin embargo, se hace evidente que son situaciones que no pueden equipararse, porque no son iguales. El éxito de la película radica en mostrarnos el crecimiento de nuestros dos protagonistas, tanto en los musical como en lo político. Sus discursos son sencillos y bastante universales, de modo tal que incluso desde aquí podemos vernos identificados con algunas de sus premisas.

Pero si el objetivo de este par era tan loable como acabar con la corrupción política en África, lamentamos que desde el principio es una batalla perdida. Con un presidente u otro en el poder, la situación no cambia demasiado para el pueblo africano. Se hace evidente entonces que la lucha de «Y’en a Marre» y otros movimientos no hará más que continuar. Sin embargo, la originalidad de este documental es que nos muestre un grupo que actúa sin violencia. Estamos acostumbrados a ver sobre África narraciones sobre la guerra civil, soldados y armas. Sin embargo, aquí nos muestra que no todo es sangre sino que existe ética ciudadana y reclamos justos, aunque sean en el corto plazo una causa perdida.

Calificación: puntuacion 3,5

*»The revolution won’t be televised» forma parte de la Competencia Internacional del 18° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente.

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Agustina Celeste

Usaba lentes y leía antes de que fuera cool, ahora soy agente de SHIELD. La vida es muy corta para tomar vino malo o ver películas malas. Cada día estaciono mejor.