Siguiendo con la ola de retomar películas que dejaron huellas en la década pasada, el bosque se vuelve a convertir en el escenario perfecto para traernos una secuela más de la historia de la Bruja de Blair y sus tormentos por el bosque. Con más personajes y nueva tecnología, el estreno “Blair Witch” nos trae un terror entretenido y dinámico, aunque se queda a la sombra del título original.
La historia nos la podemos imaginar: Un grupo de estudiantes se adentra en el bosque Black Hills en búsqueda de la verdad sobre la existencia de la Bruja de Blair. Pero además uno de ellos, James (James Allen McCune), es el hermano de la protagonista de la película original de 1999, Heather “gorrito celeste” Donahue, y es él el que arrastra a sus amigos al bosque con la intención de encontrarla.
La película, dirigida por Adam Wingard, cuenta con más producción y calidad tecnológica que su antecesora, pero no le juega necesariamente a favor. Cada uno de los seis personajes tiene una cámara, por lo que hay gran variedad de tomas por escena. El problema con esto es que se pierde la sensación de estar viendo material documentado, el famoso “found footage” que hizo tanto furor en el género, ya que el sonido y la limpieza de las tomas no se condicen con los métodos propuestos.
Dentro del reparto, Lisa (Callie Hernandez) y James son los que tienen un protagonismo mayor y sus actuaciones se destacan en escenas de tensión, mientras que Corbin Reid y Brandon Scott personifican a Ashley y Peter, la parejita del grupo. Es llamativa la participación de Valorie Curry (como Talia), una actriz que nuevamente tiene un papel de “rara”, un poco inadaptada, como ya nos tiene acostumbrados desde su protagonismo en la serie “The Following”, pero que le agrega un condimento importante a la historia con su actuación, incluso desde su lugar más secundario.
Es inevitable recordar al film que dio origen a esta secuela, “The Blair Witch Project”, estrenado allá en 1999 y que marcó un cambio enorme en el paradigma del cine de terror, asustandonos mucho más con lo que no se puede ver. Una película filmada con tres personajes y calidades “caseras”, pero con actuaciones creíbles y momentos de tensión. El film actual cuenta con el doble de personajes (y, tal vez, el triple de presupuesto) pero no permite encariñarse con ninguno de ellos.
En definitiva, si de nostalgia se trata, es un film para rememorar y agregarle una continuación a la historia original, pero no hay que esperar tener miedo. Se puede ver sin haber visto las películas anteriores, ya que la historia original apenas se toca y el guión funciona bien por su cuenta. “Blair Witch” promete buenos escenarios y una presencia mayor de los ataques de la bruja, que está incluso más visible, aunque queda en el camino de hacerle honores a su género.
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