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«De ahora y para siempre»: De amor y justicia

«De ahora y para siempre»: De amor y justicia

Julianne Moore vuelve a las andanzas de la mano de lo que mejor supo hacer en los últimos años; Interpretar a una persona padeciendo una enfermedad espeluznante. No podemos negar que lo hace en forma impecable y en este caso la detective Laurel Hester no será la excepción. En el machista mundo de la policía, ella se siente obligada a ocultar su homosexualidad hasta que conoce a Stacie (Ellen Page), una mujer veinte años menor de la cual se enamora perdidamente. Con esta premisa sólo englobamos la primera mitad de la obra de Peter Sollett, que es esencialmente dos películas en una. Por un lado, la historia de amor y por el otro un drama testimonial de la lucha de Laurel por dejarle su jubilación a Stacie una vez que le han diagnosticado cáncer terminal.

La primera parte de la película es la típica historia de amor para una tarde de invierno. Sacada del más dulce libreto melodramático, cuenta esas historias donde el amor parece ocurrir por arte de magia y no requerir demasiado trabajo de sus protagonistas. Lo inusual aquí no es que se trate de dos mujeres, sino la enorme diferencia de edad entre ellas. Llama la atención que las integrantes de la pareja actúan como si tuvieran la misma edad. Sin embargo, al tratarse de un caso basado en una historia real cabría preguntarnos si esto fue así en la historia original o es un error en la escritura de los personajes. Nuestras melosas protagonistas se mudan juntas y deciden blanquear la relación con un trámite de «convivencia doméstica», lo cual les brinda algunos derechos pero muchos menos que un matrimonio.

Todo cambia cuando Laurel, mayor sostén económico de la pareja, es diagnosticada con cáncer terminal. Con la ayuda de Dane Wells (Michael Shannon), un compañero de trabajo que siempre gustó de ella pero acabó convertido en mejor amigo, intenta que la jubilación vaya a Stacie cuando ella muera como ocurriría con cualquier matrimonio convencional. El caso llega a los legisladores del Condado, políticos municipales de poca monta que no ven la propuesta con buenos ojos. Por eso se contactan con el abogado Steven Goldstein (interpretado por un exageradísimo Steve Carrell), un activista por los derechos de los homosexuales. Realizando un retrato caricaturesco del homosexual, deviene por momentos en el descargo cómico de la película.

Se trata de una película que cuenta con actores ya consagrados y reconocidos por su calidad, al igual que el guionista Ron Nyswaner (que se llevó un Oscar a casa en 1994 por «Filadelfia») y el director Peter Sollett. A priori tiene todos los elementos para hacer de este un drama conmovedor y detallado, que denuncie los prejuicios que existen en la sociedad estadounidense incluso hasta hoy. Sin embargo, los mejores ingredientes no siempre hacen al mejor resultado. Es muy evidente la forma en que cambia la narrativa de la película en dos partes y probablemente hubiera funcionado mejor si estuvieran más integradas.

Se trata de una película de denuncia, que visibiliza un prejuicio que desde fuera parece superado pero en realidad sigue presente en la sociedad. Las interpretaciones son impecables como podemos esperar de actores de este calibre, aunque la sorpresa la da Michael Shannon. Sin embargo, es la estructura del guión tan dividida que nos hace perdernos de a ratos y olvidarnos que la historia de amor y el drama legal son una sola cosa y una consecuencia de la otra. Resulta un poco larga bajo estas circunstancias. Sin embargo, vale la pena por el caso real que deja ver un prejuicio que aún hoy incomoda a muchos y remuerde conciencias a la vez.

Calificación: puntuacion 3

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Agustina Celeste

Usaba lentes y leía antes de que fuera cool, ahora soy agente de SHIELD. La vida es muy corta para tomar vino malo o ver películas malas. Cada día estaciono mejor.