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«House of Cards», una historia que se repite

«House of Cards», una historia que se repite

Cuando nos enteramos de que la quinta temporada de «House of Cards» se estrenaría en junio y no en febrero/marzo como nos tenía acostumbrados, inmediatamente pensamos que sería para aprovechar la actualidad de Estados Unidos, donde tuvieron elecciones y el 20 de enero asumió Donald Trump como Presidente, haciendo que la realidad supere a la ficción. Sin embargo, la quinta entrega se caracterizó por continuar con la misma fórmula, sin nada nuevo bajo el sol.

Que los Underwood no tienen escrúpulos lo sabemos desde la primera temporada de «House of Cards» y a medida que iban escalando en el poder, también lo iban haciendo sus decisiones de dar todo, incluso hasta su alma (si es que tienen una) para conseguir el máximo cargo. Y es por eso que cualquier acción que realicen ya no nos sorprende, porque es algo que ya sabemos que va a suceder.

Los primeros episodios de esta quinta entrega son un poco difíciles de ver, tal vez porque tenemos muchos personajes que fueron vistos anteriormente, pero que no recordamos bien quiénes son o cuáles son sus propósitos. Es por eso que perdemos más tiempo en hacer memoria que en preocuparnos por el contenido que estamos viendo.

Ya a medida que el argumento se desarrolla, se va haciendo más fácil de ver, y nos vuelve a enganchar como de costumbre. Porque a pesar de utilizar la misma fórmula para solucionar los problemas, esto no quita que la historia se atractiva e interesante. Los diálogos siguen siendo inteligentes, los personajes tienen muchos matices y los actores un gran profesionalismo.

Pero antes del final vuelve a generarse una meseta, en la cual el poder ya fue alcanzado bajo la misma manipulación de siempre, y el ritmo se vuelve más pausado, con las problemáticas internas de los partidos (algo bastante lejano a nuestra realidad, que hace que sea más complejo de entender). Incluso el giro final es bastante predecible, algo que podíamos ver ya desde la cuarta temporada, que, si bien será algo interesante de ver en una próxima entrega, no nos generó un alto impacto.

Como venimos diciendo, «House of Cards» sigue siendo esa serie de una gran calidad, debido a su trama, sus actores, sus personajes, su fotografía, sus planos y su música, pero mientras la vemos sentimos que se repite y copia a sí misma, porque aunque las maniobras pueden ser distintas, las formas y los resultados siempre terminan siendo lo mismo. ¿Es una serie para seguir mirando? Sí, eso no cabe duda, pero seguramente muchos fanáticos ya estén esperando un cierre propicio para esta historia, antes de que se vuelva tan repetitiva que ni la manipulación de los Underwood pueda salvarla.

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Samantha Schuster

Editora de la sección "Series" de Revista Toma 5 | schuster.samantha@toma5.com.ar | @samischuster