El contexto social que tiene de fondo el argumento de esta película la vuelve una pieza exitosa que se convertirá con los años en un clásico del séptimo arte. El filme trae frescura al género del terror, que durante mucho tiempo había sido abusado de clichés y guiones sin originalidad, aburriendo en las salas. El primer trabajo en dirección de Jordan Peele es un triunfo.
La historia inicia cuando un joven afroamericano llamado Chris (Daniel Kaluuya), viaja con su novia para visitar a los padres de ella. Sus temores iniciales responderán a su temor de no ser aceptado por su raza. Cuando este los conoce sentirá que existe nerviosismo de parte de su familia, lo que le hará confirmar su miedo inicial. Sin embargo, con el transcurso de las horas empezará a descubrir situaciones extrañas que le harán entender el peligro en el que está inmerso.
El racismo es el eje que engloba a toda la trama de la película. Peele logró introducir la temática para generar terror, y a su vez agregó toques de comedia para parodiar la situación incómoda que vive el protagonista. Hay que reconocer la delicadeza con la que el director logró combinar estos dos aspectos para que la narración se vuelva coherente e interesante. La historia te absorbe desde un primer momento, y difícilmente dejarás de sentirlo hasta que se dé por finalizado el metraje.
Para el protagonista Daniel Kaluuya, esta película será una plataforma para impulsar fuertemente su carrera. Su actuación es el alma del filme y consigue que el espectador se preocupe por su seguridad. De igual manera Allison Williams se vuelve la compañera perfecta para Chris. Su rol es fundamental en la trama y felizmente manejó adecuadamente a su personaje. El resto del elenco brilla en su conjunto, y cada uno tiene escenas memorables. Katherine Keener y Lil Rel Howery son los que mejor se desempeñan como secundarios. La química del elenco es excelente.
No se puede dejar de mencionar la edición y los efectos de sonido del filme. Entre ambas consiguen ambientar el escenario en donde se desarrollan los acontecimientos, pero también logran trasladarlo a la sala de cine, es por ello que la tensión logra sentirse en cada momento. La música introducida también apoya de gran manera el relato, ya que aporta risas o miedo con la aparición de estas, según la necesidad de las escenas.
“¡Huye!” es en mi opinión la mejor película del género de terror desde el estreno de “La Llamada”. También es la mejor producción que explica la temática del racismo desde la ópera prima de Ryan Coogler “Fruitvale Station”. Si bien para algunos serán algo exageradas estas valoraciones, basta con analizar el contenido de la película para aceptar que se logró trasladar la incomodidad del protagonista hacia todos los espectadores. Incluso “Moonlight” y “12 años de esclavitud”, pese a su gran calidad, no lograron hacernos parte de la problemática. Un filme original y potente que te hará disfrutar en la sala de cine.
Tráiler:

Comentarios