Antes de 1989 Rumania estaba bajo el severo régimen comunista de Nicolae Ceaucescu. Los cineastas que trabajaron durante el periodo se vieron obligados a incluir en sus obras valores educativos al servicio del régimen, recurrir a floridas metáforas o rodar épicas producciones escapistas. Luego de esta etapa, los directores pudieron tener total libertad para los temas de sus películas, con una marcada tendencia a situaciones reales que desbordan de sentimientos y exponen a las personas en su imagen más vulnerable.
Calin Peter Netzer (Maria) trae esta nueva producción que le valió para ganar el Oso de oro en el festival de Berlín del 2013. Cuenta la historia de Cornelia (Luminita Gheorghiu) y de su hijo Barbu (Bogdan Dumitrache) quien en un accidente atropella y mata a un niño de una humilde familia cerca de Bucarest. Todo se centra en la relación obsesiva y casi patológica entre la madre y el hijo, que desde su casamiento y comienzo de su vida independiente, ella hace todo lo posible para tenerlo cerca y seguir siendo la madre protectora y controladora que era, generando una relación en extremo conflictiva tanto para ellos dos como para el círculo familiar.
Sobornos, arreglos, actuaciones, manipulaciones, no importa qué, Cornelia hará lo que sea necesario para evitar que su irresponsable hijo vaya a la cárcel. Marcando la ideología de la clase social alta a la que pertenece y sin importar que él merezca ser castigado por sus acciones.
Con la cámara prácticamente pegada a ellos (así lo buscada su director) la idea es mostrar bien cerca la «cara» de sus actores, mostrar sus miedos, sus debilidades, sus intenciones, algo muy bien logrado ya que transmite la intensidad y el estrés de una situación como esta. Los dos protagonistas llevan el papel perfectamente, ella con su aire de mujer rica que sabe qué teclas tocar para salir bien parada y él, un joven desalineado con problemas de autoestima y de dependencia, tratando de salir de esa espiral que lo atormenta.
Para cerrar, Calin propone este nuevo «drama psicológico» destacando las relaciones posesivas de los padres europeos y las formas en que se manejan las distintas clases sociales. Las más altas, familiarizadas con la corrupción y la actitud de «yo tengo el poder» dejándole los escrúpulos a las clases más bajas que, sin el acceso a determinado autocracia, ponen la otra mejilla ante las situaciones que da la vida. Este género de películas no es el mas común, con un público muy reducido generalmente, así que les hablo a los aficionados del cine europeo para que disfruten de este nuevo film, que sin duda va a ser el primero de muchos.
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Trailer:
fernandez.rodrigo@toma5.com.ar

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