“Los 33” es un film basado en la historia de los treinta y tres obreros que habían quedado atrapados en una mina de oro en el desierto de Atacama. Por más que se centre en un hecho verídico, esta película plantea muchas inconsistencias desde un principio y no repara en supuestos lujos para compensar cosas que se ven pero no están allí. Vale la pena aclarar: No todo es como parece.
El proyecto fue dirigido por Patricia Riggen quien estuviere a cargo de proyectos como “Girl in Progress”, con Eva Mendes y el musical televisivo para adolescentes, “Lemonade Mouth”. Si bien tiene varias realizaciones dentro de su filmografía, escogieron a Riggen por su visión documentalista, lo que se ve reflejado en la tomas que realizó en el desierto de Atacama, parte vital de un ecosistema donde la aridez del suelo se entremezcla con colores brillantes del pequeño poblado de los protagonistas.
Si bien la fotografía de los exteriores es muy buena, la película decae en varios puntos. Principalmente el casting de actores. ¿Acaso no están hartos de ver a Antonio Banderas interpretar a otro personaje latino? Para aquellos que no lo recuerdan, el actor es español y su primera formación como tal fue gracias a Pedro Almodóvar. Una vez que cruzó el charco y se estableció en Estados Unidos pasó a ser– irónicamente – considerado un estereotipo de ciudadano mexicano. Sin embargo esto no termina acá, ya que gran parte del reparto son actores latinos. Muchos cercanos a la zona, como el caso de Cote de Pablo que nació en Chile y lleva a cuestas uno de los roles femeninos en esta película. Pero por alguna extraña y rápida decisión supieron virar fuertemente hacia actores como Bob Gunton, que lejos de ser un mal interprete, no se ajusta para nada al physic du rol del presidente de Latinoamérica.
Otro de los grandes errores de este film recae en algo tan vital como el idioma, ya que el 95% de los diálogos son en inglés. Por suerte reservan el otro 5% para los medios de comunicación locales y a una performance de “Gracias a la vida”, el clásico de Mercedes Sosa. Gracias a ese pequeño remanente de realidad, el mítico conductor chileno, Don Francisco, hace sus intervenciones en el relato. Como para no perder el toque local, ¿no?
Teniendo en cuenta este tipo de cosas, ¿Aún existe la posibilidad de reclamar una realidad ficcionada? El objetivo de la película es el de retratar el día a día de estos mineros que pensaban que no se salvarían nunca. Lo realmente triste es como alcanzaron ese objetivo.
Queda en evidencia que “Los 33” era un proyecto muy ambicioso desde un principio y el hecho de compactarlo en dos horas de película le terminó jugando una muy mala pasada. Lamentablemente, algo que pudo ser muy grande, terminó siendo un producto tan lejano de la realidad latinoamericana que no es creíble, o tan solo lo será, a los ojos de quienes no conozcan lo que realmente sucede debajo de la línea del ecuador.
Sin más que agregar cuesta creer que esta sea una versión justa para los que vivieron esto en carne propia y mucho menos para los espectadores. Particularmente aquellos que saldrán del cine con una sonrisa y un lagrimón seco en su cara, pensando que realmente todo fue como lo muestra este film.
Calificación: 
Trailer:
Por Demian Rosales (Colaborador)

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