Una de las tantas facetas que tiene la industria del cine es la de salir por un momento de su zona de confort para buscar historias nuevas. Algo que se acerque a la sensación de un baldazo de agua fría, que renueve las caras y sobre todo los contenidos. En pocas palabras, generar ese producto “nuevo” del que todo el mundo asegurara que es increíble sin titubear.
Este es el caso de la escritora Gillian Flynn, autora de la novela que le da título a esta película. Pero esta elección no es casual ya que Flynn también es responsable Perdida (Gone Girl). Historia que retomo el director David Fincher y cargo sobre los hombros de Ben Afleck para convertirla en uno de los éxitos del año pasado. Así es como de un nombre se puede generar una fórmula, que se repetirá hasta que se gaste.
Lugares Oscuros es la historia de Libby Day única sobreviviente del asesinato de su familia, que 25 años más tarde deberá afrontar la decisión de volver sobre un crimen para reconstruir las grietas de su memoria. El caso de Libby, interpretada por Charlize Theron, fue muy mediático en su momento ya que su hermano confeso ser el único responsable de lo sucedido y permanece en la cárcel desde entonces. Pero, como toda nueva estrella, el caso de la familia Day desapareció de los medios y fueron reemplazados por otros tan lamentables como el suyo.
Años más tarde Libby conoce a Lyle (Nicholas Hoult), un joven que quiera contratarla para que cuente su versión de los hechos en el club de investigación de homicidios. O sea, un grupo amateur compuesto por investigadores privados, ex policías y seguidores, que se reúnen exclusivamente para revisar casos antiguos y resolverlos. Aunque reacia a la idea, acepta la invitación dado a su situación económica. Sin esperarlo, luego de su primera visita al club, se lleva más de una pregunta y retoma algo que nunca pensó volver a hacer: hablar con su hermano Ben.
Gracias a charlas con Ben (Corey Stoll) ella recupera imágenes de un pasado perdido y logra atar los primeros cabos. En este punto se puede observar la clave de los perfiles de personajes que crearon de Theron y Stoll. Ese vínculo que los vuelve a unir por una duda, que trasciende límites hasta alcanzar la verdad.
En cuanto a la realización, son interesantes los saltos de tiempo. Están bien logrados y en ningún momento llegan a marear, más allá que en algún punto haya sido un efecto deseado. Es con esto que logran unir el pasado y presente de los personajes en una sola línea de tiempo. Este formato es el que se utilizara para los recuerdos, que irrumpen en plena escena redireccionando el foco de atención y el ritmo de la historia.
Además las composiciones de los personajes son sólidas y creíbles. Como con Christina Hendricks, que realiza el papel de la madre de Ben y Libby. Una mujer a cargo de una casa con cuatro hijos adolescentes y una granja en quiebra, que no llegara a ver como todo se derrumba. También esta Chloë Grace Moretz, que interpreta a Diondra, la novia del secundario de Ben y pieza fundamental de una historia que muy pocos conocen.
Sin embaro, y más allá de todo análisis, siempre es bueno retomar la idea original: ¿qué pasa cuando lo nuevo pierde su esencia? ¿Logra consagrase como clásico o queda en la lista de los “best-seller” del año en que se edito? Mejor, habría que consultarle a John Grisham que tiene bastante experiencia en esto.
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Trailer:
Demian Rosales

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