Tom Cruise protagoniza otra entrega de Misión Imposible. En este caso el título de “Nación secreta” hace referencia al Sindicato. Asociación que persigue desde hace varias entregas, pero que nunca logra atrapar. Como parte de una saga, este nuevo episodio continua con una línea de acción, explosiones y giros inesperados en una historia que podría ser el calco de cualquiera de sus antecesoras.
Ubicada mayormente en Europa, la historia se tiñe de paisajes reconocibles que sirven de soporte a la película. La cual se centra nuevamente en el FMI, equipo que conforman Ethan Hunt (Cruise) con William Brandt (Jeremy Renner), Luther Stickell (Ving Rhames) y Benji Dunn (Simon Pegg). Sin embargo, no todo son buenas noticias, ya que la CIA logra cerrar este departamento por sus medidas extremas a la hora de concretar sus misiones.
Mientras tanto otra línea se desarrolla en paralelo, en la que se ve a Hunt secuestrado por un grupo de viejos conocidos. Un grupo de criminales, íntegramente conformado por personas desaparecidas o dadas por muertas en otros servicios de inteligencia. Del que logra huir gracias a una distracción provocada por Ilsa Faust, personaje que lleva a cabo Rebecca Ferguson.
A partir de este punto es donde ambas líneas se unen para armar la historia. Mientras que Hunt descubre las intenciones detrás de este grupo y confirma que son parte de “El Sindicato”, el FMI fue disuelto y se considera a Hunt como una persona peligrosa para la organización. Lo que terminara por generar la mayor parte de las tensiones a lo largo del film.
En cuanto al resultado final, el balance es positivo. Si bien hay muchos diálogos con una exagerada lealtad por “el equipo”, compensa completamente con las escenas de acción y los paisajes donde transcurren. Punto que comparte con la saga de James Bond, ¿casualidad o causalidad? No se puede confirmar a ciencia cierta, pero que el recurso se utiliza es innegable.
Por otra parte, en cuanto a la línea actoral, el reparto contagia cada cosa que pretende. Desde los momento de extrema tensión hasta la posibilidad de largar una carcajada, este grupo de actores es el mejor que ha acompañado a Cruise hasta este momento. Sobre todo vale destacar la participación de Pegg, que conformar este lado gracioso sin siquiera intentarlo. Mientras que Sean Harris, el extremo contrario de Pegg, que concentra la atención de todos en pantalla.
Más allá de todo y tratándose de la quinta entrega de Misión Imposible, esta película a logrado insertarse en el mercado para quedarse. Lo único que debemos esperemos es que a Tom le siga dando el cuerpo para colgarse de aviones en movimiento.
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*Por Demian Rosales (Cronista colaborador)

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