Cada año, alrededor de unas 20 películas como estas son estrenadas con la intención de ser la nueva producción de terror que triunfe en los cines alrededor del mundo. Este film lamentablemente no consigue distinguirse del resto, y cae en los clásicos clichés del género que la vuelve repetitiva y nada original. En todo caso, es el nacimiento de una saga que necesitará mayor desarrollo en la trama de cara a sus secuelas.
La narración empieza trasladándonos a 1969, en medio de un asesinato múltiple ocasionado por un hombre que pregunta a todas sus víctimas si mencionaron un nombre a otras personas. A partir de eso, volvemos a nuestros tiempos y nos introducen a tres jóvenes que están empezando a vivir juntos en una antigua casa. El protagonista Elliot y sus amigos reciben la maldición de “The bye bye man”, un ser maligno que no debe ser nombrado ni pensado; lo que les hará buscar una forma para no terminar matándose entre ellos. La trama buscará relacionar los sucesos del inicio de la película con la terrible experiencia que viven en la actualidad.
El guión es el mayor problema que tiene el film. Si bien es la primera parte de una saga que tiene todavía mucho por decir, prácticamente no nos deja nada claro. Por ejemplo, tenemos un villano que apenas se deja ver y que al entrar en escena parece inofensivo. ¿Cómo consigues que una película de terror genere miedo si no tienes una presencia capaz de hacerlo? Durante todo el metraje solo vemos una lucha por sobrevivir entre humanos, y ellos se convierten básicamente en el único peligro de la trama. Si nos querían asustar, quedan muy lejos del cometido.
En la producción cuesta encontrar un punto fuerte, ya que las actuaciones del reparto son regulares y ninguno logra impulsar la historia. Ni hablar del manejo técnico que, en primer lugar, no logra diferenciar los cambios temporales. En segundo lugar, los efectos especiales parecen muy simples, incapaces de otorgar credibilidad a la mascota del villano. Definitivamente es un barco que tiene muchos hoyos que tapar.
Vale rescatar que pese a que existen una gran cantidad de problemas en la construcción del filme, la película consigue mantenerte interesado en cada acontecimiento. La tensión generada por algunas escenas es suficiente para que no pierda el ritmo, y si bien en ocasiones se recurre a acciones absurdas que no tendrían lógica en la vida real, pueden darse por aceptadas debido al género que se trabaja.
“Nunca digas su nombre” es otra película de terror que llega a las salas utilizando todo lo ya conocido, sin buscar innovar lo más mínimo. Si vas al cine esperando que este filme te vaya a causar temor, desde ya te aseguro que vas a salir decepcionado. Recomiendo que si la van a ver en el cine dejen de lado cualquier expectativa y además aceptes el contrato de que los sustos serán como la de la mayoría de filmes de terror. Una producción que ya se ha visto en el pasado.
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