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“Pasajeros”: Síndrome de Estocolmo en el espacio

“Pasajeros”: Síndrome de Estocolmo en el espacio

El síndrome de Estocolmo es un trastorno psicológico que consiste en que una persona que ha sido secuestrada muestre empatía y atracción hacia su secuestrador, ya sea durante o después del secuestro. En otras palabras, es desarrollar un cariño (hasta un enamoramiento según el caso) hacia la persona que arruinó tu vida (o intentó arruinar). Básicamente ese el tema de fondo en “Pasajeros“(Passengers, 2016).

El Avalon es una nave espacial gigante que viaja a Homestead II, un planeta-colonia lejano transportando a 5000 pasajeros y 258 tripulantes en su interior en estado de hibernación, y entra en un campo de asteroides. Así comienza el film. Como si nada, Jim Preston (un ingeniero a bordo) despierta de su sueño (el cual tardaría un total de 120 años) faltando 90 años para llegar al nuevo planeta. Luego de un año en soledad decide despertar a Aurora Lane, otra pasajera con la cual ha generado cierto cariño, viendo tan sólo unos videos. Es ahí cuando el romance comienza.

Y eso es todo, porque sí amigos, “Pasajeros” es una película romántica. Es un film de amor camuflado como ciencia ficción donde el único elemento de dicho género es el viaje interplanetario, el cual si se cambia, la historia podría ser la misma. Supongamos que en vez de una nave averiada colocamos un viaje en auto. Tenemos lo mismo. Y es que la trama trata de darnos un mensaje maximizando con la soledad, una soledad forzada y relativamente cliché (siendo que transcurre en el espacio y “ahh el vacío del espacio, la soledad”) pero el tema es que todo lo demás aparte de la “relación secuestrado y secuestrador” sobra y no suma, esta ahí…dando vueltas por la nave.

El director, Morten Tyldum, viene de darnos “The imitiation game” (2015) el cual no fue un film ultra memorable pero tenía mas sentido lo que se mostraba y al menos era fiel a su mensaje. Acá, eso no sucede y es la falla principal. El elenco está conformado por Chris Pratt haciendo de Chris Pratt y Jennifer Lawrence en lo que no es su mejor interpretación. Si bien ellos tienen química, es porque la necesitan ya que el resto del cast esta pintado. Martin Sheen hace un papel secundario bastante logrado, mientras que Laurence Fishburne hace de MacGuffin para que la historia pueda continuar pero poco importa realmente y Andy Garcia aparece en una escena por tan solo 1 segundo (esto es 100% literal).

En conclusión, “Pasajeros” es un film cobarde, vestido de un género al que no hace honor y por sobre todo lo demás es un producto del marketing, mentiroso y mal vendido. Una trama que avanza a paso lento y sin dinamismo, donde solo queremos desear que termine. Una historia como Titanic donde se reemplaza el iceberg por unos asteroides (porque también tenemos la diferencia de clases sociales) y donde todo lo que rodea y matiza la trama, es un empujón para que dos extraños se puedan amar, sin importar que uno le haya arruinado la vida al otro. El ya clásico “chico conoce chica”, pero confinándola a vivir 90 años en una nave espacial.

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Sebastián Espíndola

Director y editor de @RevistaToma5. Vanguardista de casi nada, pero consumidor de casi todos. De chico quería ser detective privado.