Delfina es una mujer de clase alta, que nos muestra como el dinero no lo es todo, y como el poder puede llevar a una persona a hacer cosas impensables.
«Placer y Martirio«, dirigida por José Campusano cuenta una historia sedienta de poder y sumisión, donde el sexo es una droga utilizada y consumida de maneras excesivas, y como todo exceso, este se vuelve toxico.
El film nos cuenta la historia de Delfina, una mujer casada de clase alta, acostumbrada a las fiestas y a una vida acomodada. Pero ya aburrida de tener todo lo que quiere encuentra un nuevo sentido para su vida al conocer a Kamil, un empresario muy adinerado dispuesto a regalarle un rincón dentro de en su vida (también es casado). Así Delfina pasa a formar parte de una relación de dependencia que la llevará a cometer varios errores, poniendo en riesgo que las cosas que realmente le importan en la vida.
Con un contenido sexual y social muy complejo, pero a su vez real en muchos aspectos, «Placer y Martirio» consigue generar polémica y provocar indignación entre algunas personas. No siempre la infidelidad es retratada con personajes de sectores sociales altos, quienes solían quedar siempre en una situación más cómoda, fantástica o por lo menos más «cuidada».
«Placer y martirio» nos recuerda por momentos a «50 sombras de Grey«, no solo por sus personajes sino también por presentarnos nuevamente una fuerte relación de dependencia entre un «Amo» y lo que esto provoca sobre Delfina.
Acompañando el desarrollo de la trama con muchas escenas de sexo (algunas sugestivas y otras con muy poco pudor) y con personajes que no llegan a desarrollarse mucho, las actuaciones de «Placer y martirio» no se sienten verídicas, sino más bien forzadas.

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