Melissa McCarthy es considerada una de las nuevas estrellas en el mundo de la comedia. Luego de hacer stand up en sus años durante la universidad, tuvo la oportunidad de cambiar su dirección una vez que se topó con el humor. ¿Se puede decir que reír salva vidas? Es posible, muchos asegurarían eso y, en el caso de esta actriz, lo afirma en cada una de sus comedias. Ya sea en cine o en televisión, McCarthy entrega todo de sí para generar algo en el espectador. Sin embargo, nunca hubiera asegurado que iba a terminar colgada de un helicóptero o haciendo escenas de acción para lograr una sonrisa en la cara del otro.
“Spy: Una espía despistada” presenta a Susan Cooper una agente de la CIA con varios años de experiencia en resolución de casos. Pero Susan (McCarthy) no es un agente tradicional, sino que es parte de lo que nunca se ve en las películas de acción, ella es de los que están en la oficina. De los que llevan torta para el cumpleaños de un compañero, o de los que se quejan porque el edificio donde trabajan está deteriorado. Más allá de esto, y desde su escritorio, Susan acompaña a Bradley Fine, uno de los espías más conocidos en la agencia, interpretado por Jude Law, a cada uno de sus misiones gracias a un pequeño dispositivo en su oreja.
Ser parte de una misión de campo resultaba un sueño imposible para ella, en una charla con su amiga Nancy (Miranda Hart) de la oficina le comenta que se siente aburrida y que nada en su vida ha sido emocionante. Sin darse cuenta, ella misma traza el quiebre de su historia, cuando luego de esta charla, al día siguiente, presencia el asesinato de Fine y como todo gran héroe – en este caso heroína – la perdida de alguien significa el puntapié inicial de su nueva vida.
Ahora, ¿es posible pensar esta historia dentro de un contexto de comedia? Hasta este momento podría ser cualquier película policial, pero si es posible. De la mano de McCarthy el resto de los actores tienen sus momentos, a la espera de un pie que la protagonista les otorga. Inclusive si es para degradarla, pero el pie siempre esta. El ejemplo mejor logrado seria el caso de Jason Statham. Con el público acostumbrado a verlo en roles de súper acción, de repente se encuentran con el personaje Rick Ford, un espía tan rudo que sus anécdotas son imposibles de creer. O mismo el personaje de Law, que durante una misión accidentalmente mata a Tihomir Boyanov (Raad Rawi) por un espasmo de su alergia al polen. Para finalizar, que sería una heroína sin su villano. Este rol es ocupado por Rose Byrne, que lleva el personaje de Rayna Boyanov, hija de Tihomir, es la única persona en el mundo que sabía dónde se escondían dos bombas nucleares. Desde allí se dan todas las situaciones para que Susan pueda lograr una gran cantidad de proezas físicas y llegar a su cometido.
La película gana en varios momentos, en escenas de acción y, obviamente, en los remates. Pochoclera, pero buena. Era tiempo que alguien se animara a derribar los viejos conceptos de este anticuado género. En pocas palabras, el gag termina siendo el arma más letal de esta espía.
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Trailer:
Demian Rosales

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