La acción es uno de los géneros más básicos del cine, que existe desde el principio de este medio. La acción implica persecuciones a alta velocidad, explosiones, cruentas batallas y muchos disparos; donde grandes héroes arriesgan sus vidas por salvar al inocente. Hace unos días comenzamos la difícil tarea de refutar algunos mitos que muestran las películas de acción que no funcionarían realmente en la vida real. Hoy vamos un poco más allá con la segunda parte de nuestro listado. De todos modos, ¿los perdonamos? No es demasiado utilizar una narración un tanto inverosímil para desarrollar una acción explosiva, ¿verdad?
Las heridas de bala son serias. Puede parecer un tanto obvio, pero para nuestro primer punto apelamos al sentido común. ¿Cuántas veces vemos en las películas que un herido de bala continúa luchando como si nada por minutos o incluso horas? En realidad la contusión causada por un arma de fuego es algo serio. Al contrario de la opinión popular, son las balas de más bajo calibre las que causan más daño, porque navegan por el cuerpo rompiendo tejido a su paso. Además, es normal que la bala se fragmente con el impacto, así que también podríamos tener este problema con un calibre más grueso. Y si tuvo la gran idea de darle a una arteria importante, sólo nos quedarían minutos antes de morir desangrados. Nada de seguir caminando y dando discursos dramáticos.
Los silenciadores no silencian tanto. Muchas veces observamos en las películas de acción que se utiliza este accesorio para que un disparo de cualquier arma de fuego resulte un susurro inaudible; algo así como que un “bang” de convierta en un “fium”. Eso no tiene absolutamente nada de sustento real. De hecho, el sonido producido por un arma de fuego está entre los 140 y los 160 decibeles, mientras que con el silenciador este se reduce a 120 decibeles. ¿Entonces por qué se construyen los silenciadores? Su verdadera tarea es que cuando el tirador no está a la vista, por ejemplo durante la caza, su arma parezca más pequeña de lo que realmente es y el sonido no delate su ubicación.
No se puede sobrevivir una caída en el agua desde gran altura. Imaginen una escena de persecución donde el perseguido llega al borde de un acantilado del cual a duras penas ve el fondo. Observa a su perseguidor, luego el acantilado, salta y sale nadando como en su casa. ¿Les suena de muchas películas? En realidad la supervivencia no depende de la altura, sino de la velocidad terminal. Esta es la máxima velocidad que puede alcanzar un cuerpo humano en caída libre y luego ya no aumentar sin importar la altura. Alcanzada esa velocidad, al detenerse el movimiento, es fatal sin importar cómo se detenga. Aunque existen discrepancias, esta rondaría alrededor de los 325 km/h. Una persona de 77 kilos aproximadamente tardaría 14 segundos en alcanzar la velocidad terminal en caída libre. Es decir, para sobrevivir debería estar en el aire menos de 14 segundos. ¿Ocurre así en las películas? Parece que no.
El ruido del martilleo no es tal. El martilleo es ese clic que empuja la bala en la recámara y le da un tono dramático a tantas escenas donde alguien apunta con un arma a otro. Parece decir “este arma ya está lista para disparar”. No significa nada, el arma ya estaba lista para disparar de antes. En el peor de los casos sólo habría que hacerlo una vez, porque al disparar el arma martillea automáticamente la siguiente bala. De hecho para lograr el efecto habría que “desmartillarla” manualmente para luego volver a martillarla. Esta es una herencia del western, época en la que cada bala debía ser martillada manualmente. Las armas actuales no utilizan este mecanismo desde hace más de 150 años. Peor aún, cuando se trata de una pistola semi automática, escopeta, o cualquier otra arma sin martillo externo, este sonido suele reemplazarse por el bombeo de la escopeta (es decir, mover la parte deslizable del cañón hacia atrás). Esto no significa nada, en la semi automática sólo debemos hacerlo cuando colocamos un nuevo cargador. En la automática no hace falta hacerlo porque, bueno, sino no sería automática.
Las balas atraviesan los autos. Al contrario de lo que miles de persecuciones de autos a alta velocidad nos quieren hacer creer, las balas sí atraviesan los autos. Incluso los calibres más bajos como el 9 mm atraviesa la fina chapa sin problema. Por lo tanto esas escenas en las que a las personas no les ocurre nada mientras se queden adentro del auto; o esas otras en las que los personajes se cubren detrás de puertas abiertas, sencillamente no son posibles. ¿Por qué sino los fabricantes se tomarían la molestia de fabricar autos blindados? Lo que no atraviesan son paredes de ladrillo revocado, aunque sea este ladrillo hueco, sino que la bala rebotaría. Así que una bala de una habitación a otra no es posible, salvo que la pared sea de un material delgado como el durlock.

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