1 – Lester Nygaard
No descubrimos nada cuando decimos que Martin Freeman es un actorazo. Lo vimos en «Sherlock» y en «El Hobbit» -por nombrar lo más reciente- y acá podemos verlo sacar lustre a su talento durante 10 episodios de 1 hora de duración. Su constante cara de yo no fui, esa mano palpitante de pus en la mejor escuela de Poe y su corazón delator, la nariz rota y esa parca naranja que lo hace blanco perfecto para cualquiera que lo quiera limpiar. Lester está construido desde lo visual como un antihéroe taimado e improbable que primero nos genera una simpatía que irá mutando hacia el desprecio más ruin.
Hay un quiebre, un momento en el que nos damos cuenta que Lester ya no es el tipo dominado por su esposa, pisoteado por su hermano, mediocre y sin futuro. Es fascinante verlo convertirse en el tipo que siempre despreció y nos ubicamos en la otra vereda también en un saltito. Porque una cosa es ser un pobre tipo víctima de las circunstancias y otra muy distinta es ser un maldito manipulador.

2 – Los planos secuencia
No es muy común ser planos secuencia en las series. En el verano vimos uno que fue reverenciado en «True Detective», vertiginoso y audaz. En «Fargo» pudimos ver no uno, ni dos. Vimos muchos y en las más variadas longitudes y circunstancias. Se destaca el del episodio 7, que no por no spoilear diré que es el que transcurre cuando vemos el edificio de ladrillo a la vista. Arte puro hecho serie. Hay otro no muy largo que es en una cama, con la cámara deslizándose por el cobertor desde la almohada hasta los pies. Belleza.
3 – La nieve
Si en «Breaking Bad» el desierto era un personaje más, en «Fargo» ese otro personaje es la nieve. Todo lo que ocurre, incluso algunas situaciones clave como la tormenta de la que todo el mundo intenta protegerse -y que determina el futuro de Gus (Colin Hanks) y Molly (Allison Tolman)-, está signado por la nieve. Incluso es el factor que une la serie con la película. Si encima lo sumamos a la música de apertura, es demasiado bello para ser soportado.

4 – Billy Bob Thornton
Billy Bob interpreta, en un recuento rápido, 4 personajes en 1. Él es Lorne Malvo, asesino a sueldo sin compasión al que las cosas se le complican cuando pasa por Bemidji, un pueblo de Minnessota en el que conoce a Lester Nygaard, al que le hace un favor que le(s) saldrá caro. Cada una de las encarnaciones por las que pasará para encubrir sus verdaderas intenciones son creíbles pero siempre, detrás de un peinado diferente o un traje de pastor, veremos la mirada gélida y los dientes apretados de Malvo. Todo el tiempo estaremos preguntándonos si este tipo se saldrá con la suya. Lo mismo nos pasa con Lester. Y lo peor es que a veces, queremos que los malos lo logren.

5 – La concepción
Tanto el formato, como la duración, el guión y la estructura de «Fargo» son perfectas. Una temporada de diez episodios, una hora de duración cada uno. Todos los episodios escritos por el mismo tipo –Noah Howley-, dirigidos por otros -cinco directores que dirigieron dos cada uno-. La temporada es autoconclusiva, la historia empieza y termina dentro de esos diez episodios. En una sana tradición que empezó con «American Horror Story» y continuó y pulió «True Detective», «Fargo» se inscribe en lo mejor del año seriéfilo. Incluso me arriesgo a decir que es lo mejor que pudimos ver hasta ahora (sí, incluso por sobre TD).

Promo de la primera temporada:
Por Leticia Bellini
bellini.leticia@toma5.com.ar

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